En una rueda de prensa desde la Casa Blanca, ofreció detalles de lo ocurrido y sostuvo que el atacante fue reducido rápidamente por el Servicio Secreto.
El gigante tecnológico fundado por Peter Thiel y dirigido por Alex Karp acaba de publicar 22 tesis virales sobre el futuro de Estados Unidos y Occidente. Traducimos y comentamos línea por línea este texto que los ideólogos neorreaccionarios han calificado como «el plan para forjar un Occidente tecnofascista».
En la galaxia tecno-cesarista, el director general de Palantir ocupa una posición singular.
A diferencia de Peter Thiel, su socio y cofundador de Palantir, que desde 2009 pugna por la separación entre libertad y democracia, o de Curtis Yarvin, que teoriza explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca, Alex Karp parece mantenerse ostensiblemente en el horizonte republicano, sin proponer ni una ruptura frontal ni una salida evidente del marco institucional estadounidense.
Su proyecto se presenta incluso como una «República tecnológica» —título de su libro publicado en febrero de 2025— y propone una reformulación interna del poder ante los nuevos retos del espacio digital y la rivalidad geopolítica.
La aparente moderación del líder de un coloso, que está reconfigurando en profundidad la relación entre el poder público y la capacidad militar en Estados Unidos, no debe llevarnos por mal camino.
Porque, tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática. El proyecto de Karp es claramente un posliberalismo tecnológico.
Nacida en 2003 de una inversión de In-Q-Tel —el fondo de capital riesgo de la CIA— y desarrollada en colaboración con sus analistas, Palantir ha invertido sistemáticamente la relación de fuerzas que la vio nacer. Su método, al que denomina «land and expand», consiste en penetrar en una organización mediante un contrato inicial modesto (una libra esterlina para el NHS durante la pandemia), para luego afianzar a sus ingenieros en la agencia cliente e imponer su ontología propietaria como estructura de datos, hasta hacer imposible cualquier extracción, lo que se conoce como «vendor lock-in».
Este contexto industrial debe tenerse en cuenta al leer este manifiesto, publicado en X el 18 de abril de 2026 por la cuenta oficial de Palantir, para resumir lo esencial de La República Tecnológica. 1 Esta publicación, que se asemeja extrañamente a un resumen del libro realizado por IA, presenta, en 22 puntos, la visión tecnopolítica de su director general.
Más aún, las palabras de Alex Karp —doctor en filosofía, quien ha reivindicado en varias ocasiones una filiación con Jürgen Habermas y el pensamiento de la Escuela de Fráncfort— deben leerse con precaución. En palabras de Strauss, Karp mantiene en el nivel exotérico el lenguaje de la democracia, al tiempo que reserva a un registro implícito —esotérico— la determinación efectiva del contenido, es decir, una voluntad de reforma completa del Estado estadounidense.
Publicamos, por tanto, la traducción íntegra de este manifiesto, acompañada de un comentario que pretende restituir sus presuposiciones implícitas: las realidades industriales, los efectos políticos y la dimensión ideológica.
Para refutar a Karp, hay que leer lo que escribe, es decir, hacer explícito lo que el texto, por su propia construcción, se cuida de decir.
Peter Thiel y Alex Karp de Palantir
PALANTIR
I.
Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación.
Comentario de Miranda y Gressani: El patriotismo y la defensa nacional son ahora valores reivindicados por las grandes empresas del sector digital, cuando antes se trataba de representaciones casi tabúes. Se trata de una victoria hegemónica para Palantir, su director general, Alex Karp, y su principal financiador, Peter Thiel. Y es que, desde sus inicios, el gigante estadounidense se ha construido en contra de un consenso antimilitarista: creada en 2003 con capital inicial de In-Q-Tel (el fondo de inversión de la CIA), la empresa nunca ha tratado de ocultar su vocación militar: su herramienta estrella, Gotham, se utilizó ya en Irak y Afganistán para la detección de artefactos explosivos improvisados. Cabe destacar que el argumento de la «deuda» transforma un modelo de negocio (los contratos públicos representan más de la mitad de la facturación de Palantir) en una obligación moral.
Se trata también de un retorno a los orígenes de Silicon Valley, que surgió en la década de 1940 bajo el impulso del gobierno estadounidense, con fines militares. 2 De hecho, es a partir de esta idea que Karp abre su libro, The Technological Republic, 3 considerando que «Silicon Valley se ha descarriado»: «La dependencia inicial de Silicon Valley respecto al Estado-nación —y en particular del ejército estadounidense— ha quedado prácticamente en el olvido, borrada de la historia de la región como un hecho incómodo y discordante, en contradicción con la imagen que Silicon Valley tiene de sí misma, según la cual debe su éxito únicamente a su capacidad de innovación».
II.
Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone realmente nuestro mayor logro creativo, si no nuestro mayor logro como civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también podría, a partir de ahora, limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje retoma el argumento de Peter Thiel en Zero to One, 4 según el cual Silicon Valley ha abandonado el «progreso vertical» (zero to one) en favor del «progreso horizontal» (1 to n). El progreso vertical supone innovaciones radicales, que pasan por la creación de nuevos monopolios, mientras que el progreso horizontal equivale a conquistar cuotas de mercado en un espacio ya constituido. En este sentido, Thiel ya lamentaba los efectos perversos del smartphone, que empujaba a los ingenieros a desarrollar aplicaciones, en lugar de esforzarse por inventar tecnologías disruptivas. El smartphone encarna, para Thiel y Karp, el estancamiento disfrazado de innovación: «Los teléfonos inteligentes no solo nos distraen de nuestro entorno, sino también del hecho mismo de que este último está extrañamente anticuado: solo lo digital y la comunicación han experimentado cambios notables desde hace medio siglo». 5
Desde esta perspectiva, Palantir se presenta, por el contrario, como un progreso vertical: Thiel y Karp pretenden crear un nuevo monopolio, el de la vigilancia militar y civil generalizada. Este modelo supone una reforma total del funcionamiento del Estado, concebido como un modelo obsoleto.
III.
El correo electrónico gratuito no basta. La decadencia de una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la ciudadanía.
Comentario de Miranda y Gressani: La referencia de este extracto es directamente Habermas: «Como sugirió Jürgen Habermas, el hecho de que los dirigentes no cumplan las promesas implícitas o explícitas hechas al público puede provocar una crisis de legitimidad para un gobierno. Cuando las tecnologías emergentes, generadoras de riqueza, no sirven al interés general, a menudo surgen dificultades. En otras palabras, la decadencia de una cultura o una civilización, e incluso de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de garantizar el crecimiento económico y la seguridad de la ciudadanía. En este sentido, la voluntad de las comunidades científicas y técnicas de acudir en ayuda de la nación ha sido vital, no solo para la legitimidad del sector privado, sino también para la perennidad de las instituciones políticas en todo Occidente». Esta frase resume la influencia straussiana presente en Peter Thiel y Alex Karp: una élite solo se legitima a través de la liberación —crecimiento, seguridad, poder—.
Cuando la gratuidad (Gmail, Instagram) es el único fruto visible del capitalismo cognitivo, la clase dirigente tecnológica merece su deslegitimación. La palabra «decadencia» no es anodina: delata el imaginario reaccionario en el que se mueve Karp, para quien la élite democrática es incompetente y corrupta y debe ser sustituida por una nueva élite más eficaz. En The Diversity Myth, 6 que Thiel coescribió con David Sacks (hoy enviado especial del presidente estadounidense para la IA y las criptomonedas), critica a Stanford desde el punto de vista de una élite que antepone la postura moral al resultado. 7La tesis de Alex Karp sobre la jerga aclara este pasaje y el siguiente: la jerga —incluida la jerga progresista de Silicon Valley— es, para él, una estrategia agresiva de distinción social, que enmascara la ausencia de producción real.
IV.
Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software.
Comentario de Miranda y Gressani: El eslogan interno de Palantir, «tu software es el sistema de armas»,8 pone de manifiesto la disolución de la frontera entre lo civil y lo militar, y se entiende a partir de la fórmula que resume la propuesta de valor de Palantir: «el hard power de este siglo se basará en el software». Las plataformas Gotham, Foundry y AIP se presentan como la infraestructura de un nuevo tipo de poder cinético. En concreto, esto significa la fusión, en tiempo real, de datos satelitales, datos procedentes de drones, inteligencia humana y logística, al servicio de un ciclo de selección de objetivos acelerado.
V.
La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis pretende descalificar de antemano cualquier debate democrático sobre la IA militar al situarlo del lado de los «adversarios». Históricamente reacia a colaborar con la industria de la defensa, Silicon Valley ha estrechado considerablemente sus lazos con el Pentágono, con una clara aceleración desde enero de 2025. Bajo la nueva administración de Trump, de la que los gigantes tecnológicos son partidarios y miembros (desde OpenAI hasta Anduril, pasando por Palantir y Meta), la integración de la inteligencia artificial en los sistemas militares estadounidenses se acelera.
Este pasaje revela también claramente la mecánica retórica de cualquier forma de antiliberalismo tecnológico. La aceleración tecnológica se presenta como irrefutable, sobre todo porque estaría en el centro de una futura confrontación imperial con China.
VI.
El servicio militar debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos plantearnos seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.
Comentario de Miranda y Gressani: A través de este pasaje, Karp pretende demostrar que su proyecto es verdaderamente republicano, es decir, que tiene como objetivo el bien común de toda la nación estadounidense. Esta postura es, por tanto, más moderada que las de Curtis Yarvin, cuyo formalismo pretende deshacerse de toda forma de legitimación republicana.
VII.
Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta postura se inscribe en una crítica recurrente a los ciclos de adquisición militar, considerados demasiado lentos y burocráticos: el tiempo de producción de un rifle —o de un software— se convierte en un indicador de soberanía operativa. La idea central es que la superioridad estratégica se basa menos en la perfección del material que en la rapidez de iteración, según una lógica tomada del desarrollo de software (build, deploy, update) aplicada al ámbito militar. Desde esta perspectiva, negarse a acelerar la producción equivaldría a exponer innecesariamente a los soldados, manteniendo una brecha entre las necesidades sobre el terreno y la capacidad industrial para responder a ellas.
VIII.
Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores públicos, tendría dificultades para sobrevivir.
Comentario de Miranda y Gressani:Las posiciones de Karp van más allá de la retórica republicana para sumarse a las fantasías libertarias y neorreaccionarias de privatización del Estado. La burocracia pública se considera ineficaz y, por lo tanto, debe ser eliminada, como sugiere Curtis Yarvin con su plan RAGE (Retire All Government Employees), o el proyecto del DOGE (Department of Government Efficiency, cuyo objetivo inicial era reducir a la mitad el presupuesto federal). Karp defiende otro modelo para sustituir a esta burocracia: Palantir actúa como un parásito que, al hacerse más indispensable para el Estado que sus propios servicios, los condena a la desaparición.
IX.
Deberíamos mostrar mucha más indulgencia (gracia) hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de todo espacio de perdón —el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos una galería de personajes al mando de los que nos arrepentiremos.
Comentario de Miranda y Gressani: Este llamado a la «gracia» se inscribe en el contexto de la lectura girardiana que Peter Thiel hace de la sociedad contemporánea: la «cancel culture» sería el retorno del mecanismo sacrificial, que produce chivos expiatorios para desactivar las rivalidades miméticas. Interpretada de esta manera, esta tesis protege estructuralmente a los grandes empresarios, a los dirigentes y a los fundadores, es decir, a aquellos que están «en el punto de mira».
X.
La psicologización de la política moderna nos desvía. Aquellos que recurren a la arena política para alimentar su alma y su sentido del yo, que confían demasiado en su vida interior, encontrando su expresión en personas a las que quizá nunca lleguen a conocer, se sentirán decepcionados.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta crítica a la psicología y a la introspección, concebidas como formas débiles y decadentes, se ha convertido en un tópico de la derecha tecnológica estadounidense. El pasado mes de marzo, Marc Andreessen afirmaba con orgullo que no practicaba la introspección, para no estar volcado en el pasado, sino en la acción. En 2024, al criticar la contracultura hippie en el podcast de Joe Rogan, Thiel también se expresó en este sentido: «Hemos dejado de proyectarnos hacia el espacio lejano porque hemos empezado a volvernos hacia el espacio interior».
XI.
Nuestra sociedad tiene cada vez más prisa, y a menudo alegría, por la desaparición de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje reafirma la necesidad absoluta de la conflictividad. Se inscribe directamente en la línea de las posiciones de Thiel, que se apoyan en las tesis de Carl Schmitt y René Girard. En «El momento straussiano», 9 Thiel recurre a estos dos pensadores para defender el relanzamiento político de Occidente frente al riesgo de estancamiento que implicaría la fantasía de una paz mundial.
Llamada al asesinato de los enemigos: aquí se observa un eco directo de la teoría mimética de René Girard. El júbilo ante el enemigo derrotado es el momento en que la violencia se revela, y en que el grupo se recompone a costa del chivo expiatorio.
XII.
La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta es la tesis geopolítica central del libro y también una de las que tienen un mayor interés comercial. Palantir se posiciona como la infraestructura fundamental de un nuevo orden estratégico, recodificando la disuasión mediante la IA. Vuelve a tomar el control del espectro.
Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país - para quienes no pertenecen a las élites hereditarias- que en cualquier otra nación del planeta.
Comentario de Miranda y Gressani:Karp, hijo de padre afroamericano y madre judía, encarna personalmente este relato meritocrático, que sin embargo se encuentra en el centro de la crisis estadounidense. En el plano retórico, este pasaje sirve para desarmar la crítica de la izquierda: no se puede rechazar la defensa de un país que es en sí mismo el vector de los valores progresistas; el progresismo queda así nacionalizado.
XIV.
El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quizá dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de paz, sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos— nunca han conocido una guerra mundial.
Comentario de Miranda y Gressani: La tesis de la Pax Americana 10 es, evidentemente, controvertida: la paz entre las grandes potencias ha venido acompañada de guerras subsidiarias (Corea, Vietnam, América Latina, Medio Oriente), cuyo costo humano se cuenta por millones. El argumento sirve para naturalizar la hegemonía estadounidense como un bien público mundial más que como un proyecto hegemónico. Funciona sobre todo como premisa de lo siguiente: si la paz depende del poder estadounidense, entonces debilitar ese poder —mediante la negativa tecnológica a colaborar con el Pentágono— equivale a poner fin a la paz.
Este pasaje también sirve para sugerir la amenaza de un enfrentamiento imperial con China y, por lo tanto, para acelerar las inversiones en la industria de las tecnologías militares.
XV.
La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el equilibrio de poderes en Asia.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis tiene un gran peso político: Karp aboga por la remilitarización de las dos potencias derrotadas en 1945, en un contexto en el que varias figuras destacadas de la administración —J. D. Vance, Elon Musk— han pedido en repetidas ocasiones la normalización de la extrema derecha alemana y un reinicio. Cabe señalar, sin embargo, que, en la práctica, el movimiento ya ha comenzado: el Zeitenwende de Scholz en 2022, el presupuesto récord de defensa japonés para 2026, de 58.000 millones de dólares. Palantir tiene un interés directo en ello: la empresa ha abierto oficinas en Tokio y Fráncfort y firmó en 2024 una importante colaboración con la Bundeswehr.
XVI.
Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a quedarse en su ámbito, que consiste en enriquecerse… Cualquier curiosidad o interés auténtico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.
La defensa de Elon Musk es aquí una autodefensa. Karp, Thiel y Musk comparten su pertenencia a la «mafia de PayPal» y la idea de que los emprendedores tecnológicos son una clase dirigente legítima para dirigir la sociedad. Thiel sistematiza esta postura en Zero to One: los monopolios creativos (SpaceX, Tesla, Palantir) benefician a todos porque pueden pensar a largo plazo, a diferencia de las empresas atrapadas en la competencia. Los multimillonarios visionarios se convierten en una categoría social productiva.
En Zero to One, Thiel llega incluso a identificar a los emprendedores geniales con «chivos expiatorios», es decir, con figuras a la vez odiadas y veneradas, que se distinguen así del resto de la humanidad para adquirir un estatus casi divino.
XVII.
Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.
Comentario de Miranda y Gressani: Como reveló una investigación de The Verge, el contrato entre Nueva Orleans y Palantir (2012-2018) sirvió de laboratorio para la «policía predictiva» con una «risk assessment database», que se centraba en el 1% de la población. El ayuntamiento no había sido informado. La investigación de la ACLU concluyó que el programa amplificaba los sesgos raciales existentes en lugar de «salvar vidas». Una importante investigación de Richardson, Schultz y Crawford,11 publicada en 2019, demostró que los sistemas predictivos se centran en la presencia policial más que en la delincuencia real: operan un bucle de retroalimentación que vigila en exceso los barrios ya de por sí sobrevigilados.
La exposición despiadada de la vida privada de los personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción verdadera escondida en su interior.
Comentario de Miranda y Gressani: La ironía de este pasaje es considerable cuando se lee a la luz del modelo de Palantir: la empresa construye precisamente la infraestructura que hace posible la «exposición despiadada» de cualquier vida, mediante la agregación de datos entre agencias que revende a los Estados. ImmigrationOS, según la documentación contractual de ICE, ofrece una «visibilidad casi en tiempo real» sobre las personas en proceso de deportación, cruzando expedientes de pasaportes, datos fiscales del IRS, lectura de matrículas y datos telefónicos. La tesis implícita es, por tanto, asimétrica: opacidad para los dirigentes, transparencia para los gobernados.
También se encuentra, de forma implícita, una crítica mordaz a la democracia liberal. La responsabilidad de los dirigentes ante la opinión pública sería una de las fuentes de la ineficacia del Estado, porque disuadiría a las élites de tomar decisiones impopulares pero necesarias.
XIX.
La prudencia que fomentamos involuntariamente en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa en absoluto.
Comentario de Miranda y Gressani: En Teoría de la acción comunicativa,12 Habermas distingue entre la acción estratégica, orientada al éxito, y la acción comunicativa, cuyo telos es la intercomprensión (Verständigung): en ella, los participantes coordinan sus acciones, no por cálculo egocéntrico, sino por la búsqueda de un acuerdo racionalmente motivado. La democracia habermassiana se basa, por tanto, en una deliberación racional sin coacción, estructurada por exigencias de justificación universalizables, basadas, sin embargo, en una ética de la discusión. Karp formula una crítica internalista: el objetivo de una deliberación corre el riesgo de producir formas vacías, un consenso sin conflictividad real. En otras palabras, donde Habermas ve una condición de posibilidad de la democracia, Karp sugiere una patología: un discurso «sin asperezas» que neutraliza lo social en lugar de estructurarlo.
XX.
La intolerancia hacia las creencias religiosas, omnipresente en ciertos círculos, debe combatirse. La intolerancia de las élites hacia las creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos en su seno pretenden.
Comentario de Miranda y Gressani: Tesis importante en el ecosistema de Peter Thiel, cristiano declarado, que describe el progresismo como una religión secular privada de su fuente, y financia en gran medida la trayectoria de J. D. Vance, el primer vicepresidente católico de Estados Unidos. Karp, él mismo judío, adopta una postura menos teológica, pero simétrica: el secularismo militante de las élites es un cierre que se ignora a sí mismo.
XXI.
Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y nocivas.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje revela una vez más el carácter antiliberal, incluso reaccionario, del proyecto de Karp. Este no se limita a afirmar un excepcionalismo estadounidense, sino que defiende claramente la existencia de desigualdades esenciales entre las culturas. En el contexto de la derecha estadounidense contemporánea, este pasaje es un dog whistle que sugiere la superioridad de la cultura blanca europea.
XXII.
Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero ¿la inclusión en qué?
Comentario de Miranda y Gressani: Esta aparente inscripción enmascara un cambio más profundo. La tesis concluyente de Karp adopta la forma de un retorno a la «sustancia»: frente al multiculturalismo, hay que reintroducir la unidad cultural. Este retorno a la sustancia evoca sin duda el bien común, defendido por los posliberales católicos, como Adrian Vermeule. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, Karp se resiste a una interpretación estrictamente religiosa. Su proyecto es más bien el de un posliberalismo tecnológico, guiado por la eficacia y el poder, e inseparable de la perspectiva de una confrontación con China.
En 1898 los Estados Unidos le arrebataron a España sus últimas posesiones en América y en el Pacífico. En las islas Filipinas los estadounidenses impusieron el idioma inglés. En España he conocido filipinos que estaban aprendiendo español para poder leer sin traducción las obras de José Rizal, Graciano López, Pedro Paterno, José Palma (autor del himno nacional filipino en castellano) y demás clásicos de su propia literatura.
José Mercado fue un poeta puertorriqueño nacido en Caguas en1863 y muerto en 1911. Vivió la invasión de su isla por el ejército gringo y temió que también hicieran desaparecer su idioma, por lo que escribió el siguiente poema defendiéndolo:
Lengua inmortal que hablaron mis abuelos,
tan bella como tú no hay lengua humana;
por tus frases enérgicas obtuve
el hermoso concepto de la Patria
y al abrir de la Historia el libro inmenso,
supe que fueron tuyas las palabras
que pronunció Colón mirando al cielo
al descubrir la tierra americana.
Eres raudo torrente. Te despeñas
y caes en deslumbrante catarata
llenando de sonidos el espacio
y de notas de fuego que se apagan
con ese ritmo vago y misterioso
de un suspiro de amor. Sonora y clara
expresas la pasión; y el pensamiento
por ti se viste de brillantes galas.
Lengua inmortal, a tu existencia unida
por siempre esté mi tierra borincana.
Tronó el cañón, soldados extranjeros
aquí pusieron su pesada planta,
y se cumplió una ley inexorable,
y su gran infortunio lloró España.
Ese lazo que ayer rompió la fuerza
átalo tú, mi lengua castellana,
mensajera perenne de concordia,
cruza el inmenso mar que nos separa
y lleva de la América mestiza
a la nación que nos enseñó a hablarla,
con el pobre cantar del bardo triste,
el beso fraternal de nuestras almas:
¡que se puede cambiar una bandera,
pero los sentimientos no se cambian!
Terras raras não são farelo de soja
Por Roberto Amaral*
A ciência política, na sociedade globalizada pelo capitalismo monopolista, nos fala de uma soberania nacional relativa, fragmentada. O conceito cobra a revisitação da ciência política, tal sua fragilidade e imprecisão no quadro da ordem internacional em crise, quando as forças que contam — e são as potências nucleares — ferem de morte o multilateralismo, abandonam as mesas de negociações e adotam o baraço e cutelo — a guerra tour court — como ponto de partida e ponto de chegada do diálogo de uma só voz. Como o diálogo do cordeiro com o lobo, consagrado por Jean de La Fontaine.
A realidade de hoje é a de um mundo em guerra, aflito; um mundo de interrogações e receios, um presente de conflitos em série que nos faz temer o futuro. Até aqui, sugerindo-nos alívio, os senhores da guerra têm conseguido manter sob algum controle suas operações, e vêm mantendo mais ou menos circunscrito o teatro onde despejam bombas, matam civis, destroem cidades. Mas, ensina-nos a história, o rastilho de pólvora quase sempre realiza seu destino.
A guerra que os EUA, auxiliados pelas tropas do sionismo, promovem contra os palestinos, os libaneses e o povo iraniano — uma civilização de mais de 4 mil anos que Donald Trump, perigoso criminoso de guerra à solta, prometeu fazer retornar à idade da pedra — integra uma estratégia maior, bem mais complexa, porque cuida da disputa com a China em moldes que lembram a Guerra Fria dos tempos do confronto URSS-EUA.
O conflito de hoje, porém, já pervade o mundo, caminhando por outros meios, atingindo a economia em escala planetária: inflação, queda do PIB, concentração de renda, aumento da pobreza. Na outra ponta, o extraordinário crescimento dos orçamentos bélicos, anunciando o breve futuro.
A guerra de hoje compreende, além do cardápio clássico, os inumeráveis recursos da “guerra híbrida” e o papel da “internacional neofascista” que, a partir da Casa Branca, lança mão de todos os instrumentos, meios e recursos disponíveis, quaisquer, legais ou não: embargos, boicote comercial, sequestro de bens e recursos monetários, sabotagens, assassinatos etc., para alcançar seus objetivos.
A listagem não tem fim — e jamais nos esqueçamos dos préstimos da CIA e dos Marines.
Em nosso continente, que conheceu tantos golpes e ditaduras militares, já há o que registrar, e não é nada bom: a resistência ao imperialismo refluiu para os governos de centro-esquerda, hoje restritos, além do Uruguai, ao Brasil e à Colômbia, que enfrentarão eleições presidenciais desafiadoras no próximo semestre. Delas participará ativamente a internacional neofascista, comandada pela Casa Branca, instrumentalizando a guerra híbrida que desde sempre se abate sobre nossos países.
O conceito de “guerra híbrida” compreende os meios que visam a enfraquecer o adversário, sem necessariamente recorrer aos recursos convencionais. Opera influenciando decisões estratégicas, redefinindo alinhamentos geopolíticos, por exemplo, as pressões visando a afastar o Brasil do bloco dos “não alinhados”, lá atrás, e agora as restrições aos BRICS e o mau humor da Casa Branca olhando de viés para a presença da economia chinesa na América do Sul e entre nós.
No plano geral, conhecem-se as sanções econômicas, as políticas de desinformação e manipulação da opinião pública utilizando os meios de comunicação locais. Exemplos fornecidos pela conjuntura são o tarifaço de Trump e, em associação, as pressões pelo controle de nossas reservas de terras raras, como foram, em anos passados, as maquinações contra a Petrobras e o monopólio estatal do petróleo, a que devemos hoje nossa sobrevivência econômica. Mais recentemente, registre-se a sabotagem ao programa nuclear brasileiro. Há, sempre, interação entre atores externos e internos, como o sistema financeiro e as empresas de comunicação.
As dificuldades brasileiras visando à conquista do monopólio estatal do petróleo voltam à balha hoje, quando o país desperta para a necessidade estratégica de controle de recursos minerais críticos, como as terras raras, alvo dos interesses dos EUA e objeto do entreguismo larvar da direita brasileira.
As discussões retomam o cantochão reacionário dos tempos da campanha em defesa da Petrobras. Naquele então, a direita combatia a solução estatal, que nos salvou, é preciso repetir; hoje, em nome de um neoliberalismo canhestro, rejeita a opção da estatal brasileira para a exploração das terras raras e, ao mesmo tempo, defende o caminho livre para empresas estrangeiras, sejam estatais, sejam simplesmente apoiadas pelos governos de seus países.
A história mais uma vez se repete: permanecemos como fornecedores dos produtos primários de que as grandes potências carecem: seja o açúcar, seja o ouro e a prata, seja o algodão, seja o café, seja o minério in natura. Fornecedores de matéria-prima, nos conformamos como importadores de manufaturados; assim cresce o agronegócio exportador de alimentos não processados — frango, carne bovina, soja, milho etc. — enquanto a indústria brasileira de transformação vive anos de crise.
A exploração das terras raras no Brasil expõe um paradoxo incômodo. O país detém reservas abundantes e condições geológicas privilegiadas, mas segue ocupando posição periférica na produção e, sobretudo, no processamento industrial — muito atrás de potências como China, EUA e até economias emergentes que avançaram com estratégia e decisão.
Como observa Gilberto Sá (“Proposta para recriar uma cadeia industrial de terras raras no Brasil”), o potencial brasileiro é conhecido. O território reúne alguns dos maiores recursos de elementos terras raras (ETRs) do mundo, distribuídos em depósitos primários e secundários. Minas Gerais (Araxá, Poços de Caldas), Goiás (Catalão) e Amazonas (Pitinga) concentram ocorrências relevantes. Ali estão minerais que carregam o futuro tecnológico: neodímio, praseodímio, disprósio e térbio — insumos críticos para turbinas eólicas, veículos elétricos, eletrônicos avançados e sistemas de defesa. Em qualquer leitura séria do cenário global, trata-se de ativos estratégicos.
Ainda assim, o Brasil permanece à margem da cadeia de valor. E não por falta de capacidade, mas por ausência de decisão. Mais uma vez, o lobby de grandes grupos — nacionais e estrangeiros, frequentemente indistintos em seus interesses — pressiona para manter o país na condição subalterna de exportador de matéria-prima. Exportamos o minério bruto; importamos, a preço elevado, os produtos de alto valor agregado. Um padrão conhecido — e reiterado.
O momento internacional, no entanto, joga a favor de uma inflexão. A concentração da produção em poucos países e as tensões comerciais globais abriram espaço para a diversificação das cadeias de suprimento. O Brasil poderia, se quisesse, afirmar-se como ator soberano nesse mercado, escolhendo parceiros e definindo sua inserção com base em interesse nacional — sem alinhamentos automáticos. Mas, outra vez, hesita. Outra vez, corre o risco de perder o trem da história.
Não se trata de um salto no escuro. O país já esteve nesse caminho. Ao longo do século XX, o Brasil desenvolveu uma indústria estruturada em torno da monazita, produzindo concentrados de terras raras e dominando etapas relevantes do processamento. Houve capacidade instalada, pesquisa, inovação. Produziam-se compostos industriais e avançava-se nas técnicas de separação e purificação — num cenário em que poucos países detinham esse conhecimento.
Esse sistema foi desmontado. Indústrias foram fechadas, equipes dispersas, conhecimento acumulado dissipado. O que se perdeu não foi apenas produção, mas memória tecnológica.
Hoje, a fragilidade do setor não decorre de limitações técnicas, mas de descontinuidade estratégica. O país sabe fazer — mas deixou de fazer. Retomar esse caminho exige mais do que reconhecer o potencial: exige política de Estado, coordenação entre mineração, indústria e meio ambiente, e visão de longo prazo.
A experiência internacional é clara: liderança não nasce do acaso, resulta de planejamento persistente. O Brasil, repito, já demonstrou que pode trilhar esse percurso. O que está em jogo agora é saber se haverá vontade política para reconstruí-lo — ou se, mais uma vez, o país abrirá mão de transformar sua riqueza natural em soberania tecnológica e protagonismo próprio. Hoje, o país se imola, incapaz de dar um passo à frente, que é a tomada pelo Estado da lavra, pesquisa, refinamento e aproveitamento de terras raras para seu próprio consumo, segundo seus interesses estratégicos, e não simplesmente atendendo às demandas de outros países carentes desse minério. Terras raras não podem ser tratadas como mais uma commodity, como o ferro-gusa que exportamos para a China, para dela depois importarmos lingotes e trilhos.
A tendência presente, lamentavelmente, é a abertura de nossas reservas para a exploração industrial e comercial internacional, muitas vezes predatória.
Omite-se o Estado, avançam as multinacionais. É o caso da norte-americana USA Rare Earth, instrumento de política de Estado daquele país, recentemente reforçada com o acesso a USD 1,6 bilhão. Tudo tem sua causa e seu efeito: há poucos dias, a USA Rare Earth anunciou a compra da mineradora Serra Verde, localizada em Minaçu, Goiás, pela bagatela de USD 2,8 bilhões, com contrato de 15 anos, seguindo instruções da Casa Branca, preocupada em reduzir a dependência da China. Como informa o economista Diógenes Moura Breda (“Terrabras e as ideias verdadeiramente fora de lugar”, Carta Capital, 21/04/2026), a empresa adquirida “opera a mina Pela Ema, único depósito de argilas iônicas de terras raras fora da Ásia capaz de produzir em escala os quatro elementos utilizados para a fabricação de ímãs permanentes (neodímio, praseodímio, disprósio e térbio), aqueles utilizados em veículos elétricos, aerogeradores, equipamentos eletrônicos e de defesa”.
As riquezas do subsolo brasileiro — jazidas e recursos minerais — não constituem mercadoria qualquer: são patrimônio inalienável da Nação, pertencente à União, como consagra o artigo 176 da Constituição Federal. Às empresas mineradoras, inclusive às de capital estrangeiro, não se confere a propriedade dessas riquezas, mas apenas o exercício precário e condicionado de concessões de lavra. Tais concessões, nos termos do Código de Mineração, subordinam-se de forma estrita ao interesse público e aos imperativos da soberania nacional, podendo — e devendo — ser revogadas ou não renovadas sempre que contrariem os interesses superiores do país.
No caso das terras raras, em geral, e da mineradora Serra Verde em particular, está-se diante de ativos de inequívoco caráter estratégico, cujo controle não pode ser relegado às forças do mercado ou a decisões orientadas por interesses alheios ao desenvolvimento nacional. Trata-se de recursos decisivos para a autonomia tecnológica, a segurança econômica e a inserção soberana do Brasil no sistema internacional. Por isso, impõe-se sua submissão rigorosa a instrumentos de controle público, até que se institua um marco legal que as reconheça formalmente como minerais estratégicos e assegure, de modo efetivo, sua gestão sob primazia do interesse nacional.
Entretanto, o cenário que se delineia caminha em sentido inverso. Assiste-se, com crescente apreensão, ao avanço de um processo de alienação de um patrimônio que deveria ser resguardado como reserva constitucional da Nação — um patrimônio cujo potencial para alavancar a superação do subdesenvolvimento brasileiro é não apenas evidente, mas historicamente decisivo.
Não se trata, como sublinha Breda, de atribuir às terras raras o papel de panaceia de um projeto nacional — não o são. Mas tampouco se pode ignorar que sua entrega ao capital estrangeiro, em regime de exploração desregulada, tende a reafirmar, de forma quase inexorável, a posição do Brasil como economia primário-exportadora, subordinada na divisão internacional do trabalho.
Como todos los sábados, comentarios sobre un libro leído por Paco Moreno.
Paco Moreno
El caballo de oro
Juan David Morgan
Este libro, bellamente editado y sumamente errado, expone los sacrificios y las ambiciones, las heroicidades y las vilezas que rodearon la construcción del primer ferrocarril transcontinental de América, el primero que unió las costas de los dos mayores océanos del Mundo. Las empresas Union Pacific y Central Pacific unieron mediante un ferrocarril de 2.900 kilómetros las poblaciones de Omaha, en Nebraska y Sacramento, en California completando la conexión de costa a costa y el Transiberiano, después de recorrer 7.380 kilómetros, conecta las ciudades de Moscú y Vladivostok. Sin embargo nuestro ferrocarril, de apenas 77 kilómetros de longitud no cede en importancia a estos u otros ferrocarriles, si tenemos en cuenta el sacrificio de los diez mil seres humanos que dejaron sus vidas construyéndolo, la cantidad de pasajeros que lo usaron deslumbrados por la fiebre del oro y su contribución al desarrollo de la mitad occidental del país más poderoso del Mundo.
Las novelas históricas tienen la ventaja de recrear en sus personajes los sentimientos, las emociones y las circunstancias psicológicas que originaron o acompañaron a los hechos históricos, cosa que la aridez rigurosa de los libros de historia no puede expresar.
Este es uno de los libros que todos los panameños deberían leer para tener conciencia de una parte muy importante de la historia de este país, opacada por otra maravilla de la ingeniería que le restó protagonismo: el Canal de Panamá.
El autor demuestra una vez más la calidad de su prosa y su habilidad en el manejo de las situaciones y la psicología de los personajes. Sin embargo, considero que, como toda obra humana, adolece de algunos desaciertos o errores que comentaré a continuación por si el autor considera tenerlos en cuanta en próximas ediciones.
Empieza con una dedicatoria, un mapa de la ruta original del ferrocarril transístmico de Panamá y unos agradecimientos. El texto consta de 438 páginas divididas en lo que parece un prólogo con aspecto de epílogo por el contenido, tres partes y un epílogo. Cada una de las tres partes está dividida en capítulos numerados, unos con títulos y fechas y otros sin nada más que un número. Como el libro carece de índice, el lector es incapaz de localizar ninguna de las treinta y nueve divisiones que en total forman el libro.
Como en toda novela histórica, los personajes, lugares, fechas o hechos ficticios se mezclan con los reales, por lo que el libro debería traer una lista de estos para que el lector pueda distinguirlos de aquellos. El lector no tiene forma de saber, por ejemplo, si los Darieni o El Jaguar existieron o si los sucesos violentos donde murió Elizabeth fueron, como parece, los de la histórica Tajada de Sandía.
Cuando Viejo Roble era enemigo de Howland & Aspinwall, compró u obtuvo opción de compra sobre toda la costa del Istmo desde donde era posible construir el ferrocarril, para impedir de esta forma que esa empresa lo construyera. Los dueños de Howland & Aspinwall, iniciaron la obra en Manzanillo que, por ser una isla, no podía pertenecer a Viejo Roble. Hasta ahí vamos bien, pero es evidente que el ferrocarril tendría que pasar de la isla a la costa, por lo que no veo cuál fue la ventaja de iniciarlo en una isla.
El autor menciona con frecuencia la existencia de cocodrilos en las aguas del Istmo, pero los emidosaurios que más abundan en nuestros ríos son los caimanes.
Página 17 – El autor cita el siguiente pensamiento de Metternich: “Los hombres que hacen la historia no tienen tiempo para escribirla”. Esta frase no me parece muy afortunada. Muchos personajes históricos han hallado tiempo para alternar la pluma con otras actividades de importancia histórica. Ahí tenemos a Julio César, a Winston Churchill, a Gregorio Marañón o Santiago Ramón y Cajal, por citar unos cuantos.
Página 19 – El autor dice “los clíper”. Esta adaptación castellana de la palabra inglesa clipper pluraliza en clíperes. Ver el Diccionario panhispánico de dudas.
Página 22 - “Le dio vueltas al mapamundi hasta encontrar el sitio deseado”. El mapamundi es una superficie plana y para encontrar un sitio en él no es necesario darle vueltas.
Página 22 – “pieles, cueros...” Pieles y cueros son la misma cosa.
Página 32 – “la ladera oriental del delta”. Dudo que en el siglo XIX haya existido un delta en la desembocadura del Chagres.
Página 32 – El autor pone en boca de James Baldwin: “el deterioro de los cañones nos ayudará a determinar el calibre del hierro que requeriremos para los rieles de la vía”. Supongo que esos cañones serían de bronce o de hierro y no creo que el deterioro de estos metales sirva como referencia para determinar el deterioro del acero de unos rieles.
Página 33 – Dice que hacen los bongos de guayacán. Me parece que la madera de guayacán es demasiado dura como para hacer bongos con las herramientas que se usaban en el siglo XIX. Hoy, con mejores herramientas, nadie hace cayucos con esa madera.
Página 34 – Las moscas no son como los mosquitos. No son una plaga de noche ni en Chagres ni en ningún sitio. Sólo proliferan cuando hay luz.
Página 37 – “Enfundados hasta las narices en nuestros sacos de dormir”. Nadie a orillas del Chagres es capaz de soportar el calor que produce estar enfundado hasta las narices en un saco de dormir.
Página 37 – Iban por la orilla del Chagres y pernoctaron en Buena Vista. La Buena Vista que yo conozco está lejos del Chagres.
Página 40 – Dice que en el Camino de Cruces había adoquines. Un adoquín es una piedra labrada en forma de prisma rectangular. El Camino de Cruces estaba, desde luego, empedrado, pero dudo que con tanta finura.
Página 43 - Dice “granadino” y “granadina”. Debe ser “neogranadino” y “neogranadina”.
Página 44 – Dice “granadina”. Debe ser “neogranadina”.
Página 50 – Dice Elizabeth “mi corta existencia”. ¿Ya sabía cuándo iba a morir?
Página 61 – Preguntar al autor por qué 49 y no 50 los años a los que tendrían derecho exclusivo a navegar por el Chagres. ¿Por qué no un número redondo?
Página 67 – “pousse café”. Estas dos palabras francesas se usan en inglés unidas por un guión: pousse-café.
Página 73 – Dice “granadino” Debe ser neogranadino.
Página 79 – La bahía de Hudson no está en Nueva York, sino en Canadá. En Nueva York está el río Hudson que, después de unirse con el East River, forma dos bahías consecutivas que en inglés se conocen por Upper New York Bay y Lower New York Bay.
Página 82 – “la instalación de dos nuevas ventoleras”. Una ventolera es un golpe de viento y eso no se puede instalar.
Página 83 – “nos han obligado a permanecer anclados durante cuatro de los seis días que ha demorado la travesía”. Travesía es sinónimo de viaje. Los días que estuvieron anclados no forman parte de la travesía; no pueden ser “cuatro de los seis días que duró la travesía”.
Página 83 – “Soy uno de los primeros capitanes en darle la vuelta al polo Sur en un barco impulsado a vapor”. El polo Sur está en el centro del continente llamado Antártida, muy lejos del mar. No se le puede dar la vuelta navegando.
Página 94 – No creo que nadie, por loco que esté, pueda o haya podido viajar por el río Chagres envuelto en un abrigo de piel de oso.
Página 146 – “Habían apostado todo a una sola baraja”. La baraja es el conjunto de cartas o naipes necesarios para jugar. Se debe decir: Habían apostado todo a una sola carta.
Página 150 – Llama “americanos” exclusivamente a los estadounidenses.
Página 150 – Parece inverosímil encontrar un pianista en un lugar tan salvaje como el fuerte Sutter.
Página 163 – La palabra “istmo” debe escribirse aquí con mayúscula inicial, porque se refiere exclusivamente al istmo de Panamá.
Página 168 – Dice “deshechos” por desechos.
Página 173 – La palabra “Diario” no se debe escribir con mayúscula inicial.
Página 182 – Habla de un Hospital San Juan de Dios en la ciudad de Panamá en el siglo XIX. El único hospital llamado San Juan de Dios de que tengo noticia en nuestra costa del Pacífico estuvo en la vieja ciudad de Panamá, que fue destruida en 1671. En cambio el Santo Tomás existió en varias ubicaciones desde 1701 hasta nuestros días.
Página 184 – “El hombre se removió el sombrero”. La acción de quitarse el sombrero o intentar quitárselo como cortesía no es removerse el sombrero.
Página 208 – Dice que el hospital de Panamá se llamaba “San Juan de Dios” (Ver comentario a la página 182).
Página 223 – “Diario”. (Ver comentario a la página 173).
Página 227 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 239 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página163).
Página 245 – San Juan del Norte se llama así desde 1539, los ingleses lo rebautizaron Greytown en honor de un gobernador de Jamaica y después volvió a su nombre original. San Juan del Sur se llama así desde 1522 y, desde luego no fue fundado por Cornelio Vanderbilt, como dice el autor.
Página 250 – “otros clientes que seguro también lleva...”. Debe ser llevan.
Página 251 (Nota del editor) – No creo que “en Méjico y América Central” llamen gallinazos a los buitres. Desde Méjico hasta Costa Rica suelen llamar zopilotes a estas aves.
Página 256 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página163).
Página 257 – Dice que San Juan del Sur fue fundado por Cornelius Vanderbilt (Ver comentario a la página 245).
Página 263 – Los gallinazos no comen seres vivos, por muy heridos que estén. Lo que los atrae es el olor de la carroña.
Página 264 – Los gallinazos no rematan a nadie. Esperan a que mueran.
Página 264 – “tres toques cortos y dos largos”. Los toques o golpes pueden ser fuertes o suaves, pero no cortos o largos.
Página 266 – Separa “no-sotros”. Se debe separar nos-otros.
Página 268 – “el delta del Chagres”. (Ver comentario a la página 32).
Página 272 – “Mindi”. Yo he vivido en Colón muchos años y allí siempre he oído pronunciar esta palabra aguda (Mindí). Sin embargo casi siempre que veo este nombre escrito (como en este libro) carece de tilde. ¿Ha oído el autor a alguien pronunciar esta palabra llana o grave?
Página 274 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 277 – “papos” es un nombre local. Debería decir hibiscos o explicar el significado de papos a pie de página.
Página 278 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 278 – En Panamá no hay liebres.
Página 279 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 281 – “Mindi” (Ver comentario a la página 272).
Página 283 – Los buitres no les pican a los vivos. (Ver comentarios a la página 263).
Página 287 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 289 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 289 – “la gran cafetera”. No creo que en el siglo XIX fueran las cafeteras tan conocidas de los nativos panameños como para que compararan las locomotoras con ellas. Aun en el siglo XXI lo normal es que los campesinos cuelen el café sin necesidad de cafeteras.
Página 290 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 298 – Es inverosímil que en Panamá en el siglo XIX se pudiera costear un hospital exportando cadáveres a los Estados Unidos y Europa a cien dólares el barril. Más inverosímil aún es que esos cadáveres fueran solamente de personas blancas. ¿Hay algo de verdad en esto?
Página 304 – “el fondo del delta”. (Ver comentario a la página 32).
Página 319 – Dice que el Dr. Totten descubrió por casualidad el remedio a la malaria en la quinina del tónico de la ginebra. Esto se descubrió mucho antes, pues la quinina es un alcaloide de la quina y la quina es una planta de Sudamérica cuya corteza ya la usaban los nativos como febrífugo antes de la conquista española.
Página 332 – “istmo” con minúscula (Ver comentario a la página 163).
Página 333 – Los nativos no dirían tucanes, que es una palabra culta para designar estas aves. Los panameños de las áreas rurales siempre los han llamado picofeos.
Página 333 – “monos perezosos”. Los perezosos son unos mamíferos desdentados que no tienen nada que ver con los monos.
Página 345 – Se usa la palabra linchamiento cuando una multitud se toma la justicia por su mano y ejecuta sin juicio previo a un sospechoso. No creo que en este caso se deba usar la palabra linchamiento porque no fue una multitud quien ejecutó a los reos. Fueron ejecuciones ilegales, pero no linchamientos.
Página 346 – Llama “linchamiento” a la ejecución. (Ver comentario a la página 345).
Página 348 – “linchamiento”. (Ver comentario a la página 345).
Página 349 – “Una paca de mulas fue atacada...”. Una fila de mulas u otros animales de carga no se llama paca, sino recua. Quizá el autor se dejó influir por la palabra inglesa pack animal, que significa animal de carga.
Página 352 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 356 – Llama “linchamientos” a las ejecuciones (Ver comentario a la página 345).
Página 356 – “paca de mulas”. (Ver comentario a la página 349).
Página 364 – “coolies”. Esta palabra inglesa se debe escribir culíes en castellano.
Página 364 – “moña”. La forma como llevaban los chinos el pelo en esa época no se llama moña, sino trenza.
Página 365 – Separa “no-sotros”. Esta palabra debe separarse nos-otros.
Página 366 – Dice Aspinwall en 1853 que “nuestras leyes” (las de los Estados Unidos) no permiten “el sistema esclavista que implantaron los ingleses en Georgia y Virginia durante la época colonial”. En los Estados Unidos no se abolió legalmente la esclavitud hasta 1865 con la 13a. enmienda de la Constitución.
Página 371 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 372 – “Mindi”. (Vercomentario a la página 272).
Página 376 – “largo moño”. Moño es un rodete que se hace con el pelo para tenerlo recogido. Lo que se hacían los chinos en el pelo era una trenza, no un moño. (Ver comentario a la página 364).
Página 381 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 383 – Es poco creíble que uno de los serviles ayudantes de Story se atreviera a noquearlo.
Página 384 – “istmo” con minúscula. (Ver comentario a la página 163).
Página 388 – “pacas” de mulas. (Ver comentario a la página 349).
Página 389 – “los Manchú”. Debe escribirse los manchúes.
Página 390 – “en el idioma chino América se dice Jin San, que significa Montaña de Oro”. Le pregunté a un amigo nativo de China y me dijo que en chino América se dice algo así como si von ko ka, montaña, se dice kau san tan y oro se dice kim. Puede ser que mi informante esté mal informado o haya entendido mal mi pregunta, pero creo que merece una investigación por parte del autor.
Página 393 – “los Manchú”. (Ver comentario a la página 389).
Página 394 – “moña”. (Ver comentario a la página 364).
Página 395 – “moños”. (Ver comentario a la página 376).
Página 397 – “moño”. (Ver comentario a la página 376).
Página 400 – “los linchamientos de Runnels”. (Ver comentario a la página 345).
Página 420 – Después de “cristalizar” debe haber puntos suspensivos.
Página 430 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 442 – “Un 29 de junio de 1872”. Si se sabe el día, el mes y el año, no se debe usar el artículo indefinido. Se debe decir el 29 de junio de 1872.
Página 443 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 444 – “Mindi”. (Ver comentario a la página 272).
Página 446 – “linchar forajidos”. (Randolph Runnels). (Ver comentario a la página 354).
Página 447 – El hospital San Juan de Dios en la capital. (Ver el comentario a la página182).México: Tercer Foro Permanente en Defensa del Territorio y la Propiedad Social en Oaxaca
Derechas radicales: ni ola imparable ni fenómeno pasajero
“Soy el presidente más sionista del mundo”. Nota de Sergio Ortiz.
Sergio Ortiz
Aram Aharonian
“Soy el presidente más sionista del mundo”.
Lo dijo Milei, confirmado con lamentables hechos y políticas
LA SEMANA POLÍTICA
Sergio Ortiz. 25 de Abril de 2026
DEFENSOR DEL GENOCIDIO
Aquellas lamentables declaraciones de Javier Milei fueron el 9 de marzo pasado, en la Universidad Yeshiva en Nueva York, privada y judía, de prestigio muy relativo: ocupa el puesto 50 de las universidades estadounidenses. O sea, muy a tono con el mediocre visitante que se proclamó número uno entre los presidentes sionistas. Esto último puede ser, porque si bien el mundo que vivimos dista mucho de ser digno, de todos modos no hay muchos mandatarios que se jacten de ser amigos de Benjamin Netanyahu, el criminal de guerra y primer ministro de un estado genocida como Israel. El “queridísimo Bibi”, como lo llamó Milei en su tercer viaje a Israel, no tiene muchos amigos desde que en noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional emitió una orden de detención en su contra por el genocidio contra Gaza.
Al 25 de abril pasado, el Ministerio de Salud palestino reportaba 72.585 muertos palestinos y 172.370 heridos. Miles de cuerpos aún están bajo los escombros, por lo que el número de víctimas es mayor, muchas mujeres y niños. Israel no deja entrar ayuda humanitaria, sigue asesinando civiles aún luego del alto al fuego, también los mata de hambre y de frío, etc. Y como si eso fuera poco también bombardeó a Irán y El Líbano, asesinado allí a 250 personas en un solo día a pesar de estar vigente el alto al fuego entre Irán y Estados Unidos.
Durante su viaje número 14 a EEUU, el sionista de Argentina mintió sobre Irán, haciéndolo responsable de dos ataques terroristas (1992, Embajada de Israel en Buenos Aires y 1994, edificio de la AMIA). La república islámica siempre negó semejante responsabilidad y la “justicia” argentina, inclinada del lado israelí, nunca probó aquellas acusaciones falsas y flojas de papeles. Milei las repite como si fueran verdades reveladas en el Muro de los Lamentos.
El seudo libertario también tiene entre sus líderes al magnate republicano, aunque no dijo “soy el presidente más trumpista del mundo”. Ese personaje viene en baja en todo el mundo, por promover primero la guerra de los aranceles y luego las guerras propiamente dichas, contra Irán y Palestina, junto con Israel, y su invasión en Venezuela, donde secuestraron al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, más el recrudecimiento del bloqueo a Cuba y los planes de agredirla militarmente.
Al menos una parte de la ciudadanía ha tomado nota que el gobierno de LLA ha alineado al país del lado imperialista y sionista. O sea de la guerra, el genocidio, la injusticia extrema, las bombas atómicas, el dólar, el colonialismo, el racismo y lo peor de los seres inhumanos. Esta vergüenza no se cura ni con diez campeonatos mundiales de fútbol.
DISPAROS EN LOS PIES
Al día siguiente de regresar de Israel, Milei recibió en la Casa Rosada al CEO de Palantir, Peter Thiel. Es un multimillonario con 20.000 millones de dólares de fortuna personal, dueño de una de las llamadas big-tech, o sea las grandes tecnológicas, junto con Amazon, Google, Meta, Microsoft, etc. Hablando en criollo, son monopolios que se adueñaron del negocio de la informática, hoy de los centros de datos, con fuerte influencia política internacional. La empresa de Thiel se centra en el análisis de datos utilizado por agencias de espionaje y militares como el Pentágono y la CIA estadounidenses, y el Mossad y las agencias de Israel.
Palantir está alineada con la Administración Trump y hace campaña para que el actual vice, JD Vance, sea el próximo titular de la Casa Blanca, y tiene fuertes vínculos con los planes militares de Netanyahu. Thiel considera que la democracia ya fue y es la hora de la seguridad, de la que él y otros pulpos informáticos serían garantía. Algunos analistas llaman a esta casta como “tecno-feudales” porque son amos del mundo en base a sus grandes empresas. Este cronista prefiere llamarlos “tecno-imperialistas” porque son una rama más modernosa del capital imperialista que quieren dominar el mundo y ganar fortunas, apelando al espionaje, las amenazas de guerras y las guerras concretas, en coordinación con el capital financiero concentrado que tiene como paradigma a fondos como BlackRock.
Trump, Netanyahu, Thiel y Milei son parte del mismo bando, sólo que los tres primeros son parte de los dueños de un mundo (que de todos modos tiende a escaparse de su control), y el cuarto es apenas un aplaudidor serial del trío. Un pobre tipoque junta unos miles de dólares con cripto estafas como LIBRA y lo descubren la toque. Milei los imita en su forma fascista y antidemocrática, por ejemplo elude cumplir con la ley de Financiamiento Universitario y la referida a los fondos para Discapacidad. Al facho no le importa que el Congreso aprobara leyes al respecto, que él vetó pero ambas cámaras insistieron y de todos modos no la cumple. Es autoritario o facho como el trío.
Por eso el 12 de mayo habrá una Cuarta Marcha Federal Universitaria que congregará a miles de docentes, estudiantes, no docentes y público en general, defensores de la Educación Pública, al revés del presidente que ama a universidades privadas y foráneas como la Yeshiva. Hubo protestas del colectivo de la discapacidad (discapacitados, familiares, prestadores, profesionales, etc). Había lisiados en silla de ruedas, niños con síndrome de Down, madres desesperadas, etc. Ahí se vieron carteles y banderas impactantes. Acá elegimos uno: “Milei, Somos los terapeutas que no tuviste de chico”. Milei touché.
Meterse con jubilados, universidades y discapacidades da cuenta de lo cruel del ajuste fondomonetarista en curso desde 2023. También por supuesto es hacerlo con los trabajadores mediante la reforma esclavista. Es agredir a sectores que la mayoría quiere defender, más allá de la edad: todos piensan llegar a viejos y querrán una jubilación digna, no la mínima de $380.319, más el congelado bono de 70 mil pesos.
CALLE, FALTA CALLE
Otro tiro, de menor calibre que aquellos, se lo pegó el gobierno en los pies con la prohibición de ingreso a 60 periodistas acreditados en la Casa Rosada. Argumentó que hacían “espionaje ilegal”. La acusación fue contra uno de TN, Ignacio Salerno, del programa de Luciana Geuna, por ingresar con lentes que sirven para filmar (los usa Patricia Bullrich en el Senado). Entre esos periodistas puede haber algunos críticos del mileísmo, aunque varios ya habían sido raleados (El Destape, por ejemplo). Otros fueron siempre de derecha, jodidos, como Liliana Franco. La prohibición les tocó a todos, incluso a los derechistas, también rociados por los insultos (“basuras inmundas”) que el facho les disparó desde sus redes. Hasta Adepa y Fopea, la primera dominada por Clarinete, tuvieron que sacar comunicados de repudio, que no convierten a Héctor Magnetto en héroe ni en opositor neto a Milei.
Opina Argentina informó que la imagen positiva de Milei había caído del 46 por ciento en enero pasado al 28 de abril. Según sus datos hay un 66 por ciento que lo reprueba contra un 28 que lo sigue apoyando y un 6 por ciento de indecisos. Son números muy preocupantes para el oficialismo y muy interesantes para la tibia oposición, ambos pensando en las presidenciales del próximo año. Antes se decía que los dirigentes peronistas, como los tiburones, se activaban cuando olían sangre del adversario. El dicho parece actual porque los adormecidos durante largos meses ahora se empezaron a mover en el plano propagandístico, parlamentario y electoral, no así en el de la “Lucha de calles, lucha de clases” (libro de Beba Balvé). Anda primereando Axel Kicillof, que atrae a más dirigentes de fuera de su Movimiento al Futuro. Lo critican la derecha peronista (Guillermo Moreno) y también, paradojalmente, desde las filas K, que por eso deben doler más, la pluma de Horacio Verbitsky y un sector del cristinismo.
Lo cierto es que el gobierno viene cayendo. Un motivo es la brutalidad del ajuste que no deja industria nacional ni puestos de trabajo en pie, amén del ataque a jubilados, universidades, Salud, discapacitados, trabajadores, obra pública, cultura, periodistas, etc. El otro factor muy importante fue el caso de Manuel Adorni, Jefe de Gabinete corrupto, mentiroso y adquirente de varias propiedades que exceden en tiempo y monto su capacidad legal. No es un caso aislado pues se suma al de LIBRA, las coimas de Andis, los préstamos millonarios del Banco Nación y un largo etcétera.
¿Cómo salir de esta pesadilla? La oposición parlamentaria está pensando en las elecciones de 2027. Le teme horrores a la lucha de calles. Ídem la CGT nacional: en vez de paros y plan de lucha optó por una cautelar ante la In Justicia. Primero celebró el fallo del juez Raúl Ojeda que paralizó 82 artículos del engendro esclavista llamado “modernización laboral”. Pero luego vino la Cámara del “Trabajo” y dos jueces, sin analizar el fondo de la cuestión, aceptaron la apelación del gobierno y anularon la cautelar. Por lo tanto, la esclavitud está legalmente reestablecida en su totalidad. Tendrán que volver a leer el libro de Beba Balvé referido al Cordobazo de 1969. Al triunvirato de la CGT de Azopardo 802 y varios más, que no lo leerán, se les puede decir “Es la lucha de calles, estúpidos”.
Derechas radicales: ni ola imparable ni fenómeno pasajero.
Revista Jacobin
Usted
Derechas radicales: ni ola imparable ni fenómeno pasajero
Por Pedro Perucca
El reciente caso húngaro revela algo que la izquierda suele procesar tarde y mal. Aún los movimientos de extrema derecha más consolidados pueden ser derrotados electoralmente. Pero está claro que eso no resuelve el problema de fondo.
Hay dos tentaciones simétricas que organizan buena parte del debate de la izquierda sobre las derechas radicales, y las dos son políticamente paralizantes. La primera es la del catastrofismo: entender a las extremas derechas como mareas imparables, como fuerzas telúricas que arrastran todo a su paso y ante las cuales sólo cabe evaluar diversas formas de resignación táctica. La segunda es su espejo: considerarlas apenas como fenómenos transitorios, meros accidente de la historia que se disolverán en el aire tras un par de derrotas. Más allá de la ventaja de su simpleza, lamentablemente ninguna de estas dos hipótesis sirve para pensar lo que verdaderamente está pasando hoy en el mundo.
Esa subestimación tiene una función política precisa. Permite eludir las preguntas más incómodas sobre la propia estrategia, sobre las razones por las que la izquierda y las fuerzas populares perdieron terreno sostenidamente en las últimas décadas, y sobre los dilemas reales que plantea un período defensivo. La derrota de Orbán en Hungría merece ser celebrada, y usada como ocasión para revisar el propio repertorio estratégico, no como coartada para subestimar los riesgos que la extrema derecha sigue planteando.
Cinco libros para entender a la extrema derecha global/ Para enfrentar a las nuevas extremas derechas no alcanza con salir a la calle: también necesitamos entenderlas. Y para eso, además de organizarnos, hay que leer.
La derrota de Orbán y lo que viene / Orbán cayó, pero Hungría sigue en disputa. Adam Fabry reconstruye la consolidación y la derrota del régimen, examina los límites del triunfo de Péter Magyar y advierte que la izquierda todavía está muy lejos de reaparecer como alternativa.
La batalla por Colombia/ Durante décadas, Colombia fue el principal puesto militar de Washington en América Latina. Ahora Trump quiere recuperar sus bases, pero la izquierda tiene otros planes. La batalla por uno de los países más estratégicos del hemisferio comienza en mayo.
Perú: el voto popular bajo asedio /El fujimorismo y la ultraderecha de López Aliaga no lograron el resultado esperado en las urnas. Ahora, a dos semanas de la votación, intentan torcer el resultado por otras vías para dejar a Sánchez afuera de la segunda vuelta.
Bukele, el peón centroamericano de Trump/ Bukele pudo aumentar desmesuradamente la violencia estatal y violar toda la arquitectura institucional de El Salvador porque logró presentar su escalada represiva como la respuesta a una demanda social de orden, en un círculo vicioso en el que cuanto más reprime, más legitimidad obtiene.
Milei, el moralista político (pro domo sua)/ Milei fue a Davos a intentar enterrar a Maquiavelo frente a una sala casi vacía, mientras buscaba reclutar a Jenofonte, Locke y Adam Smith para el anarcocapitalismo. Pero un análisis filosófico riguroso le devuelve los textos a sus autores.
Los lenguajes de la batalla cultural / En tiempos de policrisis global, en los que el neoliberalismo sobrevive como dogma sin promesa, el lenguaje deviene campo de batalla y tecnología de poder. Comprender su gramática es condición necesaria para descifrar las mutaciones sociales y políticas en curso.
El criptomundo flaquea /Donald Trump utilizó la Casa Blanca para impulsar las criptomonedas hasta máximos sin precedentes. Aún así, continúan desplomándose.
Un tributo al cine revolucionario iraní
Eileen Jones
Pese a las amenazas de Donald Trump de destruir la civilización iraní, los cineastas del país persisten en su larga tradición de hacer un cine desafiante y profundamente humano, forjado bajo la censura, el encarcelamiento y la guerra.
Ahora que el pueblo iraní se ha convertido en el blanco de los matones que actualmente dirigen Estados Unidos e Israel, la reciente y explícita amenaza de Donald Trump de destruir su propia «civilización» no ha hecho más que agravar aún más la agonía. Esa palabra evoca la posible pérdida de un legado verdaderamente grandioso de cinco mil años en arquitectura, pintura, escultura y poesía.
Siento una especial punzada por el cine iraní, que ya se vio gravemente afectado por la dictadura represiva de la República Islámica, con muchos cineastas encarcelados u obligados al exilio. Sin embargo, se siguen haciendo películas importantes, a menudo por expatriados.
El Diploma Superior tiene como propósito ofrecer una comprensión crítica y profunda de las mutaciones recientes en las formas de dominación capitalista, situando en el centro del análisis el ascenso de la extrema derecha en el contexto de la crisis del neoliberalismo. Lejos de ser un fenómeno coyuntural, estas derechas expresan transformaciones estructurales en el orden político, económico y cultural, capaces de articular discursos reaccionarios con demandas populares, erosionando derechos y libertades conquistadas. Comprender su emergencia, su lógica de acción y sus bases sociales resulta imprescindible para quienes buscan construir alternativas democráticas y emancipadoras.
La presencia militar de Estados Unidos en América Latina es un elemento clave en su estrategia de seguridad y defensa global. Países como Panamá, Puerto Rico, Colombia y Perú desempeñan un papel fundamental en la protección de intereses estratégicos y en la proyección del poder militar estadounidense en la región. En un contexto de tensiones internacionales, estas bases podrían ser determinantes para que EE.UU. mantenga su hegemonía y garantice su seguridad ante cualquier conflicto global.www.liberacion.cl
"Escribo tu nombre en las paredes de mi ciudad…" (Paul Eluard)
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Edición Semanaria (Sp/Eng) - Radio Bilingüe
mediante mailchimpapp.net
Qué hacer cuando entre en efecto plan de Trump sobre la inmigración.Por Marco Vinicio González....,
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Migrantes.NINGUN SER HUMANO ES ILEGAL.por Melinka.2025.Movimiento de La Peña del Bronx.
La única víctima sacrificial de la guerra de agresión israelí-estadounidense contra Irán es —¿quién lo hubiera imaginado?— la propia Europa, tras dispararse repetidamente en el pie,,,,,,,Mundo:: 26/04/2026.
El movimiento popular de estos últimos años ha dejado atrás la postura de extrañamiento con la toma del poder: lo disputa con formas políticas que crea y ensaya a nivel local y nacional,
Si el enemigo no pudo tomar sus capacidades nucleares y militares en el campo de batalla, ¿por qué Irán habría de entregarlas en la mesa de negociaciones?......,Brasil:: 26/04/2026
O la campaña de Lula adopta un perfil de izquierda y se compromete con un cambio favorable en las condiciones de vida o nos enfrentaremos a dificultades insuperables......,
¿Y si el cierre de los estrechos no es una consecuencia indeseada de la guerra, sino el propósito central del imperialismo?.......,Medio Oriente:: 26/04/2026
Es comprensible la hostilidad de la burguesía portuguesa a Vasco Gonçalves, el principal protagonista de la revolución del pueblo portugués en 1974 contra la dictadura de Salazar ......,
«Lo que Israel necesita es una terapia de choque. Aún no ha llegado a identificar los límites de su propio poder, porque esos límites se encuentran en Washington»
La historia se repite. Racismo o democracia, deberíamos decir. Otra vez. Hace 4 años decían "los indios no saben votar". Ahora quieren volver a Cajamarca y a Puno a anular sus votos......,Venezuela:: 25/04/2026
«Nuestro Pueblo es como el cuero seco, lo pisas por un lado y se levanta por el otro». Entrevista con Mario Silva, director de «La Hojilla», comunicador y comunista
El 25 de Abril de 1974 el pueblo salió a la calle desobedeciendo al Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), que le había dicho que se quedara en su casa......,Chile:: 25/04/2026
Ya comenzaron las movilizaciones masivas, como la ambientalista del 22 de marzo, o la de los estudiantes secundarios y universitarios el 26 de marzo......,Medio Oriente:: 24/04/2026.
Que la izquierda internacional sepa que los trabajadores iraníes, con su arduo trabajo, han resistido por sí solos las sanciones y las guerras, legitimadas por su obstinado silencio......,Cuba:: 24/04/2026
Sobre la Conferencia Magistral “La palabra hecha Revolución: Fidel y la comunicación” del director de The People's Forum en el V Coloquio Internacional Patria, en La Habana......,
Muchos en la izquierda occidental se limitan a comparar la imagen que tienen en su mente de una sociedad comunista perfecta con las sociedades socialistas existentes, y denigran a estas últimas
El Presidente cubano destacó los resultados de la institución científica del sistema empresarial de Cupet, que rompió el tabú de que nuestro petróleo de alta densidad y viscosidad no podía procesarse
El Primer Ministro cubano convocó a elevar el rigor en las sanciones contra el robo de combustibles y aceite dieléctrico, en un contexto de desabastecimiento de estos recursos
Intelectuales cubanos se reunieron este viernes en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba como parte de la convocatoria «Mi firma por la Patria»
Con sus rúbricas, los trabajadores del periódico Granma manifestaron la más firme y resuelta condena a toda política contraria a la vida y los derechos del pueblo cubano
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, explicó cómo se ejecuta el programa de recuperación del Sistema Eléctrico Nacional, las afectaciones del bloqueo y los avances en el camino hacia la soberanía energética
Participó Díaz-Canel en el acto realizado este miércoles en la sede del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en respaldo al movimiento «Mi firma por la Patria»
Honremos nuestra espléndida lengua con amor y cuidado, hay que velar por ella contra lo chabacano, contra aquello que la rebaja como trapo de mala cocina
22 tesis para la dominación global.
En la galaxia tecno-cesarista, el director general de Palantir ocupa una posición singular.
A diferencia de Peter Thiel, su socio y cofundador de Palantir, que desde 2009 pugna por la separación entre libertad y democracia, o de Curtis Yarvin, que teoriza explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca, Alex Karp parece mantenerse ostensiblemente en el horizonte republicano, sin proponer ni una ruptura frontal ni una salida evidente del marco institucional estadounidense.
Su proyecto se presenta incluso como una «República tecnológica» —título de su libro publicado en febrero de 2025— y propone una reformulación interna del poder ante los nuevos retos del espacio digital y la rivalidad geopolítica.
La aparente moderación del líder de un coloso, que está reconfigurando en profundidad la relación entre el poder público y la capacidad militar en Estados Unidos, no debe llevarnos por mal camino.
Porque, tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática. El proyecto de Karp es claramente un posliberalismo tecnológico.
Nacida en 2003 de una inversión de In-Q-Tel —el fondo de capital riesgo de la CIA— y desarrollada en colaboración con sus analistas, Palantir ha invertido sistemáticamente la relación de fuerzas que la vio nacer. Su método, al que denomina «land and expand», consiste en penetrar en una organización mediante un contrato inicial modesto (una libra esterlina para el NHS durante la pandemia), para luego afianzar a sus ingenieros en la agencia cliente e imponer su ontología propietaria como estructura de datos, hasta hacer imposible cualquier extracción, lo que se conoce como «vendor lock-in».
Este contexto industrial debe tenerse en cuenta al leer este manifiesto, publicado en X el 18 de abril de 2026 por la cuenta oficial de Palantir, para resumir lo esencial de La República Tecnológica. 1 Esta publicación, que se asemeja extrañamente a un resumen del libro realizado por IA, presenta, en 22 puntos, la visión tecnopolítica de su director general.
Más aún, las palabras de Alex Karp —doctor en filosofía, quien ha reivindicado en varias ocasiones una filiación con Jürgen Habermas y el pensamiento de la Escuela de Fráncfort— deben leerse con precaución. En palabras de Strauss, Karp mantiene en el nivel exotérico el lenguaje de la democracia, al tiempo que reserva a un registro implícito —esotérico— la determinación efectiva del contenido, es decir, una voluntad de reforma completa del Estado estadounidense.
Publicamos, por tanto, la traducción íntegra de este manifiesto, acompañada de un comentario que pretende restituir sus presuposiciones implícitas: las realidades industriales, los efectos políticos y la dimensión ideológica.
Para refutar a Karp, hay que leer lo que escribe, es decir, hacer explícito lo que el texto, por su propia construcción, se cuida de decir.