El jugador
Fiódor Dostoyevski
Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació en Moscú en 1821. Ingresó en la Academia Militar de San Petersburgo, donde estudió Ingeniería Militar. Renunció en 1844 para dedicarse a la literatura. Colaboró en diversos diarios y revistas. Fue condenado a muerte por estar implicado en la conjura de Mijaíl Pietrachevski contra el zar Nicolás I. Cuando iba a ser fusilado llegó el indulto, siéndole conmutada la pena capital por cuatro años de trabajos forzados en Siberia. A su regreso del destierro en 1854 tuvo que incorporarse a un regimiento disciplinario y sufrió numerosos ataques epilépticos. Desde entonces y tras contraer matrimonio con una joven viuda en 1857 comenzó su etapa más brillante como novelista. Fundó en San Petersburgo, en colaboración con su hermano Mijaíl, la revista Vriemia (Tiempos) y después otra revista llamada Époja (Época).
Temiendo ser encarcelado por deudas se fue a Alemania supuestamente buscando cura para su epilepsia, pero en realidad se gastó el poco dinero que tenía en el casino de Wiesbaden. Siempre tuvo el vicio del juego. Se casó por segunda vez con Anna Sitkina y, huyéndoles de nuevo a los acreedores, visitó con ella Alemania, Francia, Suiza e Italia. Murió en San Petersburgo en 1881.
Fue contemporáneo de los literatos Víctor Hugo, Gustave Flaubert, Nikolay Gógol, Liev Tólstoy y Emile Zola, del músico Piotr Ilich Chaikovski, del pintor Claude Monet, del teórico político Karl Marx y de los zares Nicolás I y Alejandro II.
Es considerado el mejor representante de la novela psicológica, creador de personajes conflictivos y atormentados que reflejan las contradicciones del alma humana.
Friedrich Nietzsche (1844-1900), partidario del culto a la energía vital y creador de la idea del superhombre, admiró a Dostoyevski y dijo que de él había aprendido psicología.
La primera novela de Dostoyevski fue Bedniye lyudi (Pobre gente, 1846). Después escribió entre otras Dvoinik (El doble, 1846), Unizhennye i oskorblionnye (Humillados y ofendidos, 1861), Zapiski iz miotvogo doma (La casa de los muertos, 1861), Zapiski iz podpoliya (Memorias del subsuelo, 1864), Prestupleniye i nakazaniye (Crimen y castigo, 1866), Igrok (El jugador,1866), Idiot (El idiota, 1868), Besi (Los demonios, 1872), y Bratya Karamazovi (Los hermanos Karamázov, 1879), que fue su última novela.
El jugador.
Esta novela, titulada en ruso Игрок (Igrok), fue escrita en 1866 y publicada en 1867.
El narrador es protagonista y escribe en primera persona. Es un tutor o preceptor de los hijos de un general ruso que está pasando una temporada en un hotel de Ruletenburg, ciudad inventada por Dostoyevski que puede ser cualquiera de las poblaciones alemanas con aguas medicinales y casinos que estaban de moda en el siglo XIX.
El general tiene una deuda con un francés. Se entera de que una tía suya muy rica está enferma en Moscú y espera impaciente que muera para heredar, poder saldar sus deudas y casarse con la francesa mademoiselle de Cominges.
Alexey está enamorado de Polina y, aunque ella no le corresponde, satisface todos sus caprichos. Juega por primera vez en la ruleta por cuenta de ella y gana. Hay un inglés rico, Mr. Astley, que también está enamorado de Polina.
Polina y Alexey, paseando por un parque, ven a un barón alemán y su esposa. Polina, abusando de que Alexey la complace en todo, le pide que insulte a aquellos aristócratas. Las reclamaciones de los aristócratas alemanes hacen que el general despida a Alexey como tutor de sus hijos.
Después llega llena de energía y repartiendo órdenes la abuela Antonida Vasilevna, que todos piensan que está a punto de morirse. Dice que sabe muy bien quiénes están deseando que se muera y que conoce lo que cada uno trama. Aunque reparte dinero sin miramientos a los sirvientes y hasta a los extraños, le dice varias veces al general que no le dará ni un kópek. Obliga a restituir a Alexey al servicio del general para que le sirva a ella de guía en la ciudad. Su curiosidad la lleva a jugar en el casino. Gana a la ruleta una cantidad considerable. Vuelve al hotel entre la admiración de los que saben que ganó tanto dinero. Después de un breve descanso regresa al casino y pierde cien mil rublos.
La abuela regresa a Moscú. Alexey la deja en el tren y cuando va al hotel encuentra en su cuarto a Polina, cuyo desprecio lo lleva a jugar en el casino. Gana tanto, que se convierte en un hombre rico. Polina se va con Mr. Astley y Alexey no vuelve a verla.
Alexey se va a París con mademoiselle Blanche. Allí durante un mes gasta su fortuna. Luego se encuentra a Mr. Astley, que le dice que Polina está en Suiza y que ella lo ama. Alexey, arruinado por su ludopatía, planea ir a Suiza.
En esta, como en otras novelas suyas, Dostoyevski revela sus interesantes formas de ver la vida, a veces con teorías desconcertantes, como cuando dice (183): “En la humillación se basa principalmente la amistad”.
El protagonista parece identificarse con el propio autor y no solo en la ludopatía, sino también en otros aspectos psicológicos.
Apollinaria Prokófievna Suslova (Αполлинария Πрокофьевна Сγслова), más conocida por Polina Suslova (Πолина Сγслова), es un personaje real. Fue una rusa autora de cuentos de la cual Dostoyeski estuvo enamorado y que aparece bajo diferentes nombres en otras novelas de este escritor. Aquí la vemos con su nombre verdadero.
En cierto sentido esta novela puede considerarse un documento de sociología histórica. El narrador describe la vida de la alta sociedad rusa que en la época de los zares buscaba diversiones en países occidentales, sobre todo en Francia y Alemania. Alexey Ivanóvich se burla de los franceses, de los alemanes y de los propios rusos y los califica con diferentes epítetos desagradables. Sobre todo critica a los franceses, quizá porque en aquellos tiempos Francia era considerada la nación más civilizada del Mundo y sus súbditos presumían de ser franceses dondequiera que iban. Las institutrices francesas eran un lujo para cualquier familia rusa o de cualquier otro país y el idioma francés tenía tanto prestigio que era común hablarlo entre los rusos acomodados. Este libro, aun en castellano, traduce las palabras alemanas pero no las francesas, porque en aquellos años de tanto analfabetismo se suponía que quien supiera leer en ruso también entendería el francés.
Choca que salga de su país a divertirse en una ciudad extranjera una persona arruinada, por más general que fuera.
El protagonista es “preceptor” de los niños del general, pero casi no dice nada de su relación con los niños.
El general tiene más de cincuenta años y no parece normal que sus hijos estén en edad de necesitar un preceptor.
No entiendo por qué se indignó el barón alemán con Alexey Ivánovich, si este solo le dijo a la baronesa en francés “tengo el honor de ser su esclavo”.
Hasta que apareció la abuela revoltosa me aburrí porque aquello parecía una telenovela colombiana. Después que la vieja se fue a Moscú se reanudaron los enredos telenovelescos, pero con intervalos realmente interesantes, como el capítulo XVII, donde el lector puede apreciar la psicología del jugador.
La ortografía es buena y la sintaxis es pasable. En la página 81 dice “alguien gritaba en ruso “Alexey Ivánovich”. Esto es una tontería porque un nombre ruso no se puede gritar si no es en ruso.
Se nota que el autor escribió esta novela de prisa, acosado por las deudas que lo persiguieron durante toda su vida. El jugador me decepcionó un poco porque no vi aquí el mismo talento literario que se aprecia en Crimen y castigo.
Con base en esta novela el compositor ucraniano Serguey Prokófiev escribió la ópera El jugador. Se han hecho películas basadas en esta novela por directores de Francia, Hungría, Alemania, Italia y Argentina.